¡Cambia de enfoque! No te quedes solo con las decepciones…

Todos los días que vivimos podemos encontrarnos con pequeñas decepciones, pequeñas frustraciones, enojos, situaciones que molestan, que aunque sean muy pequeñas, cuando se acumulan parece casi imposible pensar en otra cosa… ¿Les ha pasado?

Es importante que aprendamos a manejar las pequeñas decepciones diarias y mantenerlas en perspectiva; somos seres emocionales y aprender a sujetar todas nuestras emociones es una tarea muy difícil, pero que debemos practicarla… porque siempre he dicho, quien se deja llevar por sus emociones sin control ¡Pierde!

¡Encuentra el enfoque!

Cuando nos enfocamos en algo continuamente, se llama  “Meditación” y rehusémonos a perder nuestro tiempo meditando en una situación negativa que nos haya ocurrido en el día ¿Discutiste con un amigo? ¿Algún mal entendido en el trabajo? ¿O alguna decepción en casa? No uses tu tiempo para repasar en  tu mente esa discusión, no uses tu tiempo pensando en que se te hubieran ocurrido mejores cosas para responder, no enfoques tu atención en las palabras que te dijeron…

Sucede que muchas veces con recordar de forma insistente esas decepciones, nos causa dolor, rencor y desarrollamos una resistencia al perdón.

¡Podemos hacerlo!

Cuando las decepciones pesan tenemos dos caminos: Dejar que nos derrumben o usarlas como escalones para mejores cosas. Aunque me era fácil ir por el primer camino y compadecerme de mí misma, decidí seguir el segundo. Romanos 8:28 dice “Y sabemos que los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan para bien” Y dice ‘Todas las cosas’ es increíble cómo Dios usa hasta los errores de otros y los nuestros para edificarnos, para movernos de nuestra comodidad, para hacernos más fuertes y crecer, este beneficio lo obtenemos cuando usamos las decepciones y pruebas para subir de escalón.

¡No importa qué tan grande sea!

Las decepciones duelen, frustran y pueden hacer que te vengas abajo, pero no tienes por qué quedarte abajo. No importa qué tan grande sea, elige enfrentarla desde su inicio ¿Alguien que amabas te traicionó? ¿Lo que tanto esperaste nunca pasó? ¿Faltaron a tu confianza de una forma tan cruel? Cada una de estas por muy pequeñas o grandes que sean ¡Te enseña! ¡Te sube de nivel! Y llegas a comprender que esa es nuestra condición humana, equivocarnos y tropezar; pero podemos desarrollar el valor de la humildad para poder perdonar y seguir adelante.

¡No permitas!

Que ninguna desilusión que hayas vivido ponga una sombra en tu propósito de vida. Salmo 119:15 “En tu palabra meditaré y pondré mis ojos en tus caminos.” Nuestros ojos en el camino de Dios y no en las decepciones y contrariedades que tratan de agobiarnos ¡Grandes cambios pueden venir cuando dejamos de mirar las heridas y comenzamos a ver el propósito!

¡Aceptando la realidad!

En la vida tendremos muchas o pocas decepciones, aún con eso mantengamos la buena actitud, sigamos sembrando amistad y amor, desarrollemos en nosotros la capacidad de afrontamiento y subamos de escalón.

No te quejes, no te culpes, no te aferres ¡Sube de nivel!  Cierra tus ojos y tómate de la mano del único que nunca te va a decepcionar. “Con amor eterno te he amado” (Jer.31:3)

Diana Rodas

Psicóloga Clínica

Octubre 2018