¡Podemos cambiar nuestra vida, cambiando nuestros pensamientos!

Entre más tiempo Dios me da de vida, más me doy cuenta que existe una fuerza grande entre nuestros pensamientos y nuestra forma de vivir. Es como una conexión estrecha entre nuestras palabras (todo aquello que afirmamos y decimos) con todo aquello que vivimos.

La verdad, esta es una de las cosas tan maravillosas que Dios me ha permitido aprender en el caminar junto a Él; que si yo quiero alcanzar un propósito, debo empezar haciendo la declaración que así será.

Hay personas alrededor del mundo que tienen grandes dificultades y numeroso problemas, la mayoría de ellos con un ancla en su forma de pensar, es como si su forma de vida estuviera arraigada y atada a sus pensamientos negativos y al contenido de sus palabras.

 

¿Es esto una realidad?

La verdad, es una reacción en cadena: Una mente negativa, produce palabras negativas y en consecuencia, una vida negativa. Recuerdo un manual que leía cuando estudiaba el segundo año de psicología que decía “Pensamiento más acción es igual a resultado” La forma en que pensamos puede convertirse como una “trampa” que nos hace caer en ella misma y que nos alarga un ciclo de consecuencias desagradables para nuestra vida.

Eclesiastés 10:12 dice“Las palabras de la boca del sabio son llenas de gracia, más los labios del necio causan su propia ruina.”

Usemos nuestras palabras con sabiduría para la edificación de nuestra propia vida y la de los demás.

 

¿Alguna vez les ha pasado que se llenan de pensamientos y palabras negativas?

 ¡Me pasó muchas veces! Me permití mucho tiempo; en realidad fueron años, en que abrí las puertas a los pensamientos negativos en mi mente y ésta se volvió un campo de batalla que se revelaba contra mí. Hasta que Dios vino a mi vida a liberarme de la trampa de los pensamientos negativos ¡Sí, es una trampa! Cuando caemos en esa trampa, regularmente vamos por la vida diciendo frases trilladas como “Piensa mal y acertarás, no esperes nada bueno de nadie para no decepcionarte…” y frases como esas que nos enmarcan como personas amargadas, frustradas y pesimistas.

A lo largo de la vida vamos a pasar por situaciones que tribulen nuestra alma, por experiencias que no están en nuestro control, podemos ser víctimas de las acciones de otros o caer presos en las consecuencias de nuestros propios actos; pero no permitamos que nuestra mente desarrolle una perspectiva terriblemente negativa a cerca de todo ¡Porque todo puede cambiar por la gracia de Dios!

 

¡Limpia tu mente!

El Dios de amor que yo conocí me recuerda siempre que todo lo que yo he pasado no tiene que controlar mi futuro; también me enseñó que para poder vivir en plenitud tenía que limpiar mi boca del “No puedo”, “Nunca voy a poder”, “De aquí no voy a salir” y de toda palabra negativa que salía de mis labios, pero que tenía su origen en mi pensamiento. De hecho, las palabras y los pensamientos están conectados, por eso ¡Limpiemos nuestra mente!

Cambiar un patrón de pensamiento negativo y de palabras maldicientes no es algo fácil, pero “Lo imposible para los hombres es posible para Dios” (Lucas 18:27)Acércate a Él y pídele con humildad que tome el control de tus pensamientos, créeme ¡Él sabe cómo hacerlo!

 

¡Elige pensar y hablar bien!

A veces no viene naturalmente, tampoco puede suceder de la noche a la mañana, pero elige pensar y hablar bien y entonces tomarás la buena práctica.

Habrá días en que los pensamientos negativos intrusivos invadirán nuevamente tu mente pidiendo que los dejes entrar y tal vez abras la puerta, pero no retrocedas ¡Sacúdete el polvo! Y empieza de nuevo.

Serás como un bebé que aprende a caminar  y darás pasos grandes y avanzados cuando vayas tomando confianza.

¡Anímate!

Mientras cambias tu forma de pensar, cambiarás también tus palabras y cuando tus palabras cambien, cambiará también de rumbo tu vida, comenzarás a fijarte en cosas que antes ni las habías notado y verás lo importante que es ir por la vida con una actitud de triunfador.

Dios te dice “Amado, yo deseo que seas prosperado en todas las cosas” (3Jn. 1:2) El camino a la libertad y la prosperidad comienza cuando dejamos las excusas y comenzamos a hacer frente a los problemas con una buena actitud.

 

Por: Diana Rodas

Psicóloga Clínica

Salamá Octubre 2018